miércoles, 5 de febrero de 2014

LAS LENGUAS DE GATO DE CASA FARGAS

Hoy ha llegado a mis manos un articulo de la Vanguardia que anunciaba un posible cierre de la chocolatería Fargas y no he podido evitar entrar en mis relatos y redactar un homenaje a lo que fue y espero que sea durante muchos años mas la Casa Fargas ......en mi vida y en la de muchos otros nostálgicos como yo....


Cuando era niña la fachada de Casa Fargas siempre me pareció que era de chocolate. Unas enormes vitrinas de cristal eran el escaparate de un autentico palacio endulzado. Y en invierno todo tipo de delicias se perdían entre el vaho de mi aliento cuando me quedaba embobada pegada al cristal.

En el piso de arriba un balcón y tras el cristal amarillento se intuía un secreto; Día y noche trabajando por elaborar ese tesoro.
Nadie podía acceder a saber la receta .Era un misterio.......

En el interior unas enormes bolas de cristal estaban repletas de caramelos de colores que solo podían acceder las dependientas y encima unas papelinas de chocolate con nueces.

Para la Pascua, las monas eran verdaderas obras de chocolate y protagonizaban la exposición. Eran auténticos reinos, llenas de detalles,de imaginación de muñecos de colores .... de magia.

Magia es la palabra que define este relato. Como se puede convertir el chocolate en algo tan mágico.
Admirar la  preciosidad de sus formas prevalecía a la tentación de probarlo.

Cuando pienso en Casa Fargas, inevitablemente vienen a mi recuerdo las lenguas de gato.
Muy sutil intentaba que "La Rosa" desde dentro del local me viera pasar por la calle para que se acercara a mi esquivando la cola de clientes que impaciente esperaban su turno y me regalara dos lenguas de gato envueltas en una fina servilleta de papel. Las lenguas de gato son chocolatinas finas y rectangulares pero con los bordes redondeados... de ahí su nombre
Este ritual se repitió en mi niñez durante muchos años y aunque yo disimulaba" La Rosa" sabia que lo estaba esperando.

Ya de mayor he paseado por mis adoquines y al cruzar frente a Casa Fargas, he ralentizado el paso por si surgía la ocasión.. pero La rosa ya no me veía;  Esto es uno de esos tantos privilegios que tiene ser una niña..

Todos mis breves relatos son historias de locales ya desaparecidos. Este es el primer relato que todavía se mantiene en pie.

No me puedo imaginar girar la esquina de la calle del  Pino y no sentir su presencia y ese olor tan peculiar que muy temprano nos anunciaba que el día se despertaba y que a ultima hora de la noche nos iluminaba en el final de la jornada.

Si deciden finalmente hacer desaparecer Casa Fargas, durante años muchos de nosotros veremos un llanto de chocolate fundido, bajar por la calle del Pino Sera muy difícil entender y aceptar que la han hecho desaparecer.

La poesía de mi fabrica de chocolate permanecerá siempre en mi recuerdo junto a mis adoquines.

Gracias Rosa.