sábado, 15 de junio de 2013

ORDENANDO RULOS

Ordenando rulos, es un relato muy especial.

Os pido que me acompañeis a uno de los locales que aunque no esta situado en mi calle, si que se encuentra entre mis adoquines y por tanto en mi recuerdo. Justo mirando el Portal del Ángel y enfrente de mi fuente estaba Javier. Era un portal con entrada de hierro y un gran espejo a la izquierda. Unas escaleritas justo al lado del ascensor te llevaban a la peluquería donde en muchas ocasiones y habitualmente sobre las tres de la tarde acompañaba a mi madre.

Era un local muy pequeño con espejos y olor a amoniaco. Con muchos detalles que observar. Entrando a la derecha habían dos sofás negros donde se lavaban las cabezas antes de peinar y  como si se tratase de un camerino espacios individuales de espejos con butacas muy bien iluminados.

Al fondo Javier tenia unos carritos de tres pisos  y era allí donde esperando a que peinaran a mi madre yo ordenaba rulos. Estaba un buen rato colocando esas piezas redondas en orden, una a lado de la otra, mientras que observaba y escuchaba siempre el mismo ritual. Hablaban de personajes que salían en las revistas, y comentaban sus vidas conociendo sus detalles mas intimos....a mi me sorprendía lo que llegaban a saber... y alguna llevaba rulos, otra tenia el tinte, otra la toalla enrollada. En alguna ocasión alguna llevaba puesto una especie de casco secador y quedaba al margen de las conversaciones con cara de preocupación por todo lo que se perdía....De tanto en tanto mi madre me miraba y me hacia un gesto de  comprensión.... Era la única que me veía...

Pero un día, estando ordenando rulos apareció una señora de aspecto frágil y se acerco a Javier mientras el seguía peinando concentrado . Sin pestañear, ni tan solo mirarla, le hizo un gesto de afirmación y la hizo esperar.

Cuando ya tenia las dos bandejas de rulos colocadas y me disponía a ordenar la ultima fue tal mi sorpresa cuando al girarme vi como la señora de aspecto frágil seguía en el mismo lugar  leyendo una revista pero sin cabello. Estaba completamente calva y Javier peinaba con toda naturalidad su melena colocada en un maniqui. Que había pasado? Mis ojos se abrieron como platos.

Si si... tal y como os lo cuento ocurrió! El peinaba al maniquí perfectamente colocado delante del espejo y durante ese rato vi como le hablaba... Le coloco unos cuantos de los rulos que  había ordenado y le peino acompañando sus ondas con el secador finalizando su trabajo fijando su obra con laca.
Mientras tanto la señora fràgil seguía leyendo ajena al resultado.
A continuación Javier se acerco a ella y le coloco su cabello con muchisimo cuidado, acabando de moldear el resultado con sus dedos... Yo seguía con los ojos como platos. Aquella escena me impacto de forma especial en mi vida...

Mi madre me aviso que nos íbamos y me llevo con ella a la salida mientras presenciaba una de esas eternas despedidas intercaladas entre gracias, la semana que viene vuelo a llamar para pedir hora, recuerdos a no se quien... y de su mano  me fui distanciando poco a poco de la imagen de aquella señora coqueteando frente al espejo con su cabello recién peinado.

Llegando a la tienda alce la mirada y me di cuenta del peinado tan perfecto de mi madre y lo guapa que estaba ... Pero me pregunte si en alguna ocasión nos iríamos a pasear juntas mientras la peinaran....




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